BELLEZA COMO PALABRA DEL ALMA (SAMARITANA)

Tener un corazón que ama, que sonríe a la vida, que se abre a la relación y que entiende en el camino la sorpresa permanente del encuentro, es tener un corazón con sentimientos. Tener un corazón que escucha, que acaricia, que regala ternura en la palabra, que desvela la identidad original del otro y que lo eleva por encima de su precaria situación de indignidad o de pobreza, es tener un corazón con sentimientos.
Delivery date: 3-5 days
$21.60

Tener un corazón que ama, que sonríe a la vida, que se abre a la relación y que entiende en el camino la sorpresa permanente del encuentro, es tener un corazón con sentimientos. Tener un corazón que escucha, que acaricia, que regala ternura en la palabra, que desvela la identidad original del otro y que lo eleva por encima de su precaria situación de indignidad o de pobreza, es tener un corazón con sentimientos.

Tener un corazón que sale de sí mismo para encontrarse con la verdad, la belleza y la bondad de otros y regalarles en cada gesto la mansedumbre eterna del Viviente, es tener un corazón con sentimientos. Sentir es envolver en tu propia belleza original a otras personas para entregarles los mejor de ti mismo, y a la vez, acoger lo mejor de sí mismo de la otra persona. Decía Pedro Salinas en un bellísimo poema: “Es que quiero sacar de ti tu mejor tú.

Ese que no viste y que yo veo, nadador por tu fondo, preciosísimo. Y cogerlo y tenerlo yo en alto como tiene el árbol la luz última que le ha encontrado al sol”. Tener un corazón con sentimientos es algo parecido a lo que esta palabra del poeta expresa con la belleza y la hondura de quien ha descubierto que el otro es un sacramento viviente del amor eterno de Dios, que nos ha hecho a imagen y semejanza suya.

Jesús de Nazaret es el poeta de los sentimientos más bellos de lo humano, a la vez que el evangelio vivo de los sentimientos más bellos de lo humano, a la vez que el evangelio vivo de los sentimientos más puros del ser humano, revelación profunda y océano sin ocaso de los sentimientos más bellos de Dios con respecto a nosotros.