Un personaje bíblico no solo muestra las exigencias que le dirige a él la Palabra de Dios, sino también las reacciones humanas a ella, las dificultades de la acogida, los rechazos parciales, la respuesta generosa.
A punto de producirse la ruptura entre las Iglesias de Oriente y Occidente, Simeón el Nuevo Teólogo (949-1022) descuella como el mayor místico del cristianismo oriental. Fue llamado el Nuevo Teólogo por sus contemporáneos, no tanto debido a su saber científico como por la autenticidad y hondura de su experiencia de Dios.
El título de este libro hace referencia a la identificación con Cristo, meta de todo cristiano, sacerdote o laico, tal como lo expresaba San Josemaría.
Este libro, combina lecciones de psicología sana con experiencias de interioridad vividas en la esperanza de reducir penalidades diarias y alegrar la vida de quienes estamos llamados a ser testigos de la alegría en un mundo que la necesita imperiosamente.
Los tres documentos que se presentan aquí fueron las directrices fundamentales del congreso y pueden ser el punto de partida de una espiritualidad más adecuada que gobierne el ministerio de la educación en la Iglesia.
¿Cómo encontrar todavía razones para vivir y para creer, en un mundo donde van desapareciendo los puntos de referencia y diluyéndose las instituciones religiosas?
El objetivo de este libro es presentar la necesidad del perdón en cualquier relación humana que esté dañada, para poder reconstruir los lazos por medio de ese perdón y la reconciliación.
La recuperación de la dimensión relacional puede constituir un elemento de novedad y renovación de la Vida Consagrada que evite la nostalgia y el cansancio, el balance de cuentas y el cierre de actividades.
Este libro, nutrido con numerosos testimonios, se pregunta también por el futuro de unas comunidades que tienen que hacer frente a la crisis de vocaciones.